Lizbeth y Eddie

No, no se dejen engañar, ésta no es una historia de amor; ésta no es una historia de dos enamorados. Esta narración no trata de un encuentro sino de una pérdida, de un duelo. De las historias de amor está narración también difiere en que no retrata un momento sino que captura la eternidad de toda una vida. Lizbeth y Eddie son dos personajes que habitan un mismo cuerpo y que le dan identidad a un alma que al parecer nunca supo hallar su lugar en el mundo y tampoco nadie se esmero en dárselo. Lizbeth y Eddie desafían las leyes de la Física, más no la metafísica; son dos seres que ocupan un mismo espacio, pero de baten a duelo por poseer una esencia. Entiendo la batalla ¿quién no se pelearía un lugar por saber lo que es un suspiro, por recibir un beso, por hallar una mirada, por acariciar el pasto y empaparse de rocío? Pero mientras tanto, en medio de estos dos fantasmas, hay un alguien, un tercero casi inexistente al que no dejan descansar.

Lizbeth y Eddie no tienen la mayoría de los dientes y los que quedan están en mal estado. Tienen los ojos un poco rasgados, la tez bronceada y lucen un cabello de mediana longitud y desaliñado. Lizbeth y Eddie tienen una delgadez derivada de una enfermedad o un malestar, tienen una estatura media y un caminar tumbado. Así son Lizbeth y Eddie. Pero sí, si aprendes a observar darás cuenta de que Lizbeth y Eddie también son diferentes en esencia.

Lizbeth gusta de comer porquerías; todas las mañanas acude a la misma tienda estudiantil y muestra la poca morralla que ha juntado quién sabe como. Luego entonces muestra unos panquecillos al vendedor y él le dirá si esta vez ha conseguido llegar al precio; de no ser así Eddie entrará en acción y pedirá un par de cigarrillos. Lizbeth no es tan impertinente, no gusta de molestar a las personas; entonces opta por drogarse en su madriguera antes de salir a pasear. Eddie tampoco quiere molestar, pero sí es impertinente porque dice la verdad; mientras camina con su cigarro se burla de la gente que pasa y blasfema  frente a sus narices. Eddie le dice con franqueza a todos las cosas que quieren oír, así como las que no quisieran. La prenda favorita de Lizbeth es un gran suéter negro que finge ser una gabardina. Eddie gusta de usar una chamarra de mezclilla y pantalones poco ajustados. ¿Quién sabe cuántas mentiras habrá escuchado la persona que alguna vez fue Liz y Eddie que terminó tan fragmentada? Diciéndose a ella misma y con una risa dolorosa: “¡Déjenme en paz, soy bipolar”.

Todos ríen y sonríen mientras Lizbeth y Eddie hablan, me encantaría decir que hacen esto porque buscan ser empáticos y porque gustan de los chistes que estos personajes cuentan. Pero no, la gente ríe por todas las razones equivocadas, por lástima, por miedo, por nervios. Justamente como una forma para evadir la interacción con estos dos personajes y poder continuar con sus vidas sin preocupación. Interactúan con ellos por compromiso y por “educación”; sin embargo nada sale de esta interacción más que palabras falsas. Liz y Eddie, siguen siendo el vago de la Facultad de Medicina, el loco que es leyenda porque entretiene con sus irreverencias a los estudiantes que pasan y a aquellos que practican Parkour.  No es alguien, es un elemento decorativo, un acto circense.

Alguna vez me dijeron que aquel que no tiene dificultades motoras, aquel que no carece de un brazo, de una pierna y de un correcto desarrollo a nivel biológico; no tiene razón ni excusa para estar mal y no funcionar de la manera en la que es debida socialmente hablando. Aquel ser humano físicamente “normal”, debe integrarse sin excusa a participar del orden social, a ser productivo a pesar de sus limitaciones educativas. “Si para eso hay trabajo para todo tipo de personas”. Solamente ven lo concreto y deducen a partir de axiomas aceptados por la mayoría. Se olvidan del fenómeno. ¿Qué hay de aquellos que no carecen de nada, sino de todo? ¿Qué hay de aquellos que comienzan sus vidas careciendo de un hogar, de un lugar, de una formación, de una educación? No hablo de oportunidades, hablo de carecer de principios; cosa que puede darse desde cualquier estrato social y desde cualquier entorno si no se tienen los cuidados suficientes. Aquellos que comienzan careciendo de un abrazo y se quedan poco a poco sin corazón y terminan siendo “irracionalmente” inadaptados hasta en los espacios públicos. ¿No a caso el bienestar del corazón es hasta biológicamente más imprescindible que un brazo o una pierna? El dolor físico es hasta un mal chiste para aquellos que han pasado por el proceso de extirpación de su corazón a sangre fría y sin instrumentos quirúrgicos; por el proceso también de fragmentación de su alma en mil pedazos… o aunque sea en dos. Liz, Eddie ¿En qué momento te lastimaron tanto? ¿En qué momento te volviste invisible y en qué momento comenzaste a creer que era cierto? Yo te veo y tal vez esto no ayude mucho o en algo tan siquiera, pero te veo y quiero hacértelo saber. Y no me basta, quiero que los demás te vean haciendo este escrito para ti. Hasta luego, hasta el próximo fin de semana.

Anuncios

Las olas

Las olas aguardan frente a mi a que la Luna les llame…
Las olas van creciendo y yo me encuentro frente a la playa. La luz de la Luna que me da fuerza y hace que mi cuerpo resplandezca también hace crecer a las olas enemigas. Las olas bañan mis pies hasta llegar a mi cintura… Quieren arrastrarme y buscan hundirme. Malditas olas que no me dejan disfrutar de la arena y recostarme en ella. Olas que en la infancia del día refrescaban mi cuerpo y lo alimentaban de su espuma buscan hundirme por no querer ser criatura del mar. Su canto matutino fue falso; una falsa forma de cariño disfrazada de conchas y corales. Olas den su cara, ¿qué quieren de mi? En realidad nada, solamente buscan poseerme por egoísmo; hacerse dueñas de mis sentimientos.  Pero yo sigo aquí parada esperándolas, sigo esperando ver las olas que veía por la mañana, esas olas tan cantantes; sin embargo, aguardando en la noche voy a hundirme…
Gracias olas, gracias por refrescar mi cuerpo un rato, por jugar conmigo mientras tanto… Pero ya es hora, me voy, me voy al Valle donde no puedan hundirme. Me iré al Valle a disfrutar de sus flores y su pasto y de su tierra mojada de rocío. Me iré al Valle que por la mañana me canta con la melodía de sus aves y en la noche me cobija con su manta de estrellas. Me voy al Valle porque en el me siento segura porque en el soy libre de día y de noche. No las quiero a ustedes olas que aparentemente son refrescantes y luego son devastadoras; que son impacientes porque no saben de amor sino de destrucción. Adiós olas, tal vez vuelva algún día por la mañana, pero yo ya no soy habitante de sus playas.

Blindness

Everything seems good when it is not seen, it seems unexisting, irrelevant, incoherent and innocent for the rest of the world. We forget we are related, even with ourselves. They,ve taught us it is mom we are first related to, but we all know this is not true; we just want to leave guilt and pain in the figures of our mothers. We are first related to ourselves, with our souls that feel threatened when we are thrown to reality. We cannot escape from our eyes, our actions are always own relations, it doesn´t matter if there is another “one”. We are the only ones that know who we are, that really know the weight of our sins and the power of our virtues. Others are only seeing the reflection and are doing their best to address a description; but they observe with their own eyes, they describe through their own feelings, prejudices and sometimes understandment… Let them talk, Let them talk about you… Their perception is not always wrong; it is just that, a mere perception: a chance to judge you or try to stand within your soul for just a second. They´ll come and go, they´ll heal and destroy, necessarily; however, in the end, you will be the only one having a direct sight of you inside out, to contemplate the canvas of the original artist. He has given you everything, including the eyes, you just give it the place it deserves and the care it takes so it can be seen as it is. Do not sell it to a private collector so it can be safe, cause this will give you a chance to get blind and lose sight.

guernica

Somebody to Love

Vaya, Freddie tenía razón, hemos de buscar a alguien a quien amar; el amor es una búsqueda, es saber que está allí tras un velo fuera y dentro. Buscar a alguien a quien amar es una forma de vida y sino tan siquiera le da un sentido a ésta de una u otra forma. Buscar a alguien a quien amar idealmente debería implicar en principio amarnos a nosotros mismos, pero eventualmente de no ser así, podemos aprender de esta búsqueda a hacerlo. El amor aún así está sobrevalorado porque la búsqueda no necesariamente implica un fin y entonces el buscar a alguien a quien amar no es amar a cualquiera o pero aún, amar cualquier cosa. No hay control en el amor, solamente un sentimiento y una fuerza, que si bien no nos soluciona la vida nos ayuda a dejar de temerla. Y justamente, el amor es una búsqueda y no un encuentro porque siempre ha estado allí, solamente tenemos que comenzar a apreciarlo y dejar de aparentarlo.freddie

La tinta y la imagen

La tinta se parece más a la sangre que aquellas letras iluminadas por pixeles. La tinta se corre y prácticamente es imborrable; es permanente, los velos blancos pueden taparla y enterrarla, pero su muerte es evidente.  Las letritas perfectamente delineadas de la computadora son sustituidas por sus clones siempre iguales aunque a veces fingen tener distintas personalidades cambiando su forma y su nombre. La tinta se absorbe por la tierra blanca que la recibe con dolor y a la vez con alegría, sabe que ya no será tierra tan vacía y que no podrá pasar desapercibida; la tierra colmada de ideas atrae al crítico, al rebelde y al curioso; así también al opresor. Las palabras, las letritas de máquina son tan pequeñas y tan iguales que pasan velozmente ante las miradas que prefieren la estimulación, las imágenes hipnóticas y fugaces; así las ideas que con ellas buscan nacer, no sobreviven las redes de sus enemigos — excepto algunas que insisten en nadar contracorriente en el océano que es su ambiente –. La tinta no lucha, espera paciente a que algún día se le pueda sacar de su tumba (una caja, un cajón, un escritorio revuelto o hasta un basurero).

carta